Noviembre del 2005
Recuerdos, sensaciones…
El Pluma, la entrada al infierno terrenal
Confesiones de un parroquiano (o confieso que voy al Pluma)
La puerta del Pluma se abre para todos. Adentro, mientras la rokola lanza música para todos los oídos, en la barra, lugar privilegiado para cualquier parroquiano, se sirven las ballenas. Y detrás de ésta, el Andrés…
A una simple pregunta, respuestas simples:
-¿Por qué vienes al pluma?,
“Por la música, porque aquí (en la rocola) tenemos más de 200 piezas muy chingonas que no las tienen en ninguna cantina en toda Latinoamérica” así responde Ismael Mercado, una de las figuras más emblemáticas del Pluma Blanca.
Periodista, escritor de profesión y bailarín por gusto, desde 1980 asiste -con bastante regularidad - a este bar.
Texto: Olivia Godoy, Pathy Carrasco, Hot Velásquez, Laura Zárate.
jueves 6 de septiembre de 2007
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